Jardín Botánico de Nápoles
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El Jardín Botánico de Nápoles, ubicado en la Via Foria, es una de las instituciones científicas más importantes y fascinantes de la ciudad. Fundado en 1810 durante la época napoleónica, el jardín fue inicialmente diseñado para promover la investigación botánica y la educación científica. Su creación se debe a Giuseppe Bonaparte y posteriormente a Gioacchino Murat, quienes quisieron dotar a Nápoles de una institución científica de vanguardia, en línea con las otras grandes ciudades europeas de la época.
El jardín cubre una superficie de aproximadamente 15 hectáreas y alberga una extraordinaria variedad de plantas de todo el mundo. Actualmente, hay más de 25,000 ejemplares de flora, representando alrededor de 10,000 especies diferentes. Esta impresionante biodiversidad está organizada en diferentes áreas temáticas, incluyendo el jardín de plantas mediterráneas, la colección de plantas suculentas y la selva tropical, conocida como Serra Merola.
Una de las fortalezas del Jardín Botánico es su colección de árboles monumentales, que incluye ejemplares de Ginkgo biloba, considerado un fósil viviente, y magníficos ejemplares de Ficus macrophylla, conocidos por sus imponentes dimensiones y raíces aéreas. Además, el jardín alberga una amplia colección de helechos arbóreos y una sección dedicada a las plantas acuáticas, con estanques y tanques que reproducen ambientes naturales.
La historia del Jardín Botánico está marcada por figuras ilustres que han contribuido a su crecimiento y prestigio. Entre ellos, Federico Delpino, director de 1883 a 1905, quien fundó el “Bullettino dell’Orto Botanico della Real Università di Napoli”, una publicación científica de gran importancia. Fridiano Cavara, quien dirigió el jardín de 1906 a 1929, amplió las colecciones y creó nuevas áreas temáticas, como la dedicada a las plantas medicinales.
Durante la Segunda Guerra Mundial, el Jardín Botánico sufrió graves daños debido a los bombardeos y la ocupación de las tropas aliadas, que utilizaron el jardín como campo de entrenamiento y estacionamiento para vehículos militares. La estructura fue gravemente dañada, pero gracias a los esfuerzos de Giuseppe Catalano, director de 1948 a 1959, y de Valerio Giacomini, quien asumió la dirección en 1959, el jardín fue restaurado progresivamente y devuelto a su antiguo esplendor.
Otro momento crucial en la historia del Jardín Botánico fue la era de Aldo Merola, director de 1963 a 1980, quien obtuvo autonomía administrativa y financiera para la estructura, permitiendo la realización de importantes intervenciones de modernización. Bajo su dirección, se construyeron nuevas selvas y se mejoraron los sistemas de riego, convirtiendo al jardín en un centro de investigación botánica de nivel internacional.
Además de la investigación y la conservación, el Jardín Botánico de Nápoles desempeña un papel fundamental en la educación y la divulgación científica. El jardín organiza regularmente visitas guiadas, talleres educativos y eventos culturales, dirigidos a escuelas, universidades y al público en general. Estas iniciativas tienen como objetivo concienciar a los visitantes sobre la importancia de la biodiversidad y la conservación de las plantas.
El jardín también alberga el Museo de Paleobotánica y Etnobotánica, que exhibe fósiles y materiales etnobotánicos de gran interés. Esta sección del museo ofrece un viaje en el tiempo, explorando la evolución de las plantas y su uso en las diferentes culturas humanas.
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