Iglesia de los Reformados

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La Canebière
La Iglesia de los Reformados, oficialmente conocida como Iglesia de San Vicente de Paúl, es una de las estructuras más icónicas de Marsella, ubicada en el extremo de la famosa Canebière. Esta iglesia neogótica, con sus imponentes torres que alcanzan los 70 metros de altura, es un símbolo del renacimiento religioso y arquitectónico de la ciudad en el siglo XIX. La historia de la Iglesia de los Reformados comienza con la decisión de construir una nueva iglesia en el sitio de una antigua capilla perteneciente a los frailes agustinos reformados. Estos monjes habían fundado una capilla en 1611, durante el período del Duque de Guisa como gobernador de Provenza. Sin embargo, la capilla fue demolida en 1868, después del fin del Concordato entre Napoleón y el Papa, que había reorganizado las diócesis francesas.La construcción de la nueva iglesia fue inicialmente encargada al arquitecto François Reybaud, con la primera piedra colocada por Monseñor Eugène de Mazenod en 1855. Sin embargo, los trabajos fueron posteriormente completados bajo la dirección del abad Joseph Pougnet, después de varios problemas financieros que requirieron la recaudación de fondos significativos de la comunidad local. La construcción duró más de treinta años, con la inauguración en 1886 y la consagración oficial en 1888.Arquitectónicamente, la Iglesia de los Reformados es un magnífico ejemplo de estilo gótico ojival, inspirado en las grandes catedrales medievales. La fachada principal se caracteriza por dos altas torres gemelas y un rosetón central. Las imponentes puertas de madera, adornadas con paneles de bronce, introducen a los visitantes en un interior igualmente grandioso, con bóvedas de crucería y vidrieras de colores que crean una atmósfera de espiritualidad y solemnidad.Uno de los elementos más distintivos de la iglesia es la estatua de Juana de Arco, realizada por Botinelly en 1943, que recibe a los visitantes en la entrada. Esta elección simboliza el profundo vínculo entre la fe católica y la identidad nacional francesa, representada por la figura de Juana de Arco como heroína y santa.A lo largo del siglo XX, la iglesia ha pasado por períodos de declive y renacimiento. En la década de 1980, debido a la disminución de la asistencia, se llegó incluso a considerar su demolición. Sin embargo, la llegada del padre Michel-Marie Zanotti-Sorkine en 2005 llevó a un renacimiento espiritual y cultural del edificio, que posteriormente fue declarado monumento histórico en 2014. Este reconocimiento ha contribuido a preservar la iglesia como parte integral del patrimonio cultural de Marsella.
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