Basílica Catedral de Matera "María Santísima de la Bruna"
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La Basílica Catedral de Matera, oficialmente denominada “María Santísima de la Bruna y de San Eustaquio”, representa un punto focal en la historia religiosa y artística de la ciudad. Su construcción, iniciada en 1230 y completada en 1270, tuvo lugar bajo la dirección del Emperador Federico II de Suabia y del obispo Andrea de Acerenza. La catedral se encuentra en la Civita, el punto más alto de Matera, ofreciendo una vista panorámica de los famosos Sassi, las antiguas viviendas rupestres de la ciudad.
La arquitectura de la catedral es un ejemplo clásico del estilo románico de Apulia, caracterizado por líneas sobrias y funcionales. La fachada está dominada por un imponente rosetón de dieciséis rayos, símbolo de la rueda de la fortuna, y por un campanario de 52 metros de altura. Las decoraciones exteriores incluyen una serie de estatuas esculpidas por Altobello Persio en 1540, representando a la Virgen de la Bruna, San Pedro y San Pablo. Otro elemento destacado es la “Puerta de los Leones”, así llamada por las dos esculturas de leones que la adornan.El interior de la catedral, de planta de cruz latina, presenta tres naves separadas por arcos de medio punto sostenidos por columnas con capiteles de piedra. El contraste entre la austeridad del exterior y la riqueza del interior es evidente: el barroco dejó una huella significativa durante las restauraciones de los siglos XVII y XVIII, añadiendo estucos dorados, marcos elaborados y frescos intrincados. Entre ellos destacan el magnífico techo dorado y el altar mayor, coronado por un retablo de Fabrizio Santafede que representa a la Virgen con los Santos.Una pieza notable del arte sacro conservada en la catedral es el coro de madera tallada, realizado en 1453 por Giovanni Tantino de Ariano Irpino. Este coro, compuesto por sesenta sillas de nogal macizo, es un excelente ejemplo de la maestría artesanal de la época. En la capilla lateral se puede admirar un fresco del Juicio Final, atribuido a Rinaldo da Taranto y datado a finales del siglo XIII, redescubierto durante recientes trabajos de restauración.Un elemento particularmente interesante es el belén esculpido en piedra del siglo XIV, ubicado en la Capilla del Belén. Esta capilla también contiene frescos renacentistas que representan la Natividad, ofreciendo a los visitantes una visión de la devoción popular y del arte religioso de la época.La historia de la catedral está estrechamente ligada a la de Matera. Originalmente dedicada a Santa María de Matera, fue posteriormente titulada Santa María del Episcopio y, finalmente, en 1389, Santa María de la Bruna por voluntad del Papa Urbano VI. Este cambio de denominación refleja la creciente importancia de la fiesta de la Visitación, instituida por el mismo Papa Urbano VI, que sigue siendo una de las celebraciones más sentidas por la comunidad de Matera.En 1962, el Papa Juan XXIII elevó la catedral a la dignidad de basílica menor, reconociendo su significado histórico y espiritual. En 1991, la basílica recibió la visita del Papa Juan Pablo II, un evento que fortaleció aún más el vínculo entre la ciudad y el Vaticano.Entre 2003 y 2016, la catedral fue objeto de un amplio programa de restauración, posible también gracias a los fondos del Juego del Lotto. Estos trabajos incluyeron la consolidación de las estructuras, la limpieza de las fachadas y la restauración de las decoraciones interiores. La reapertura al culto en 2016, oficiada por el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano, fue un momento de gran celebración para la comunidad local.
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