Jardín Botánico de Lisboa
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Príncipe Real
El Jardim Botânico de Lisboa, ubicado en el barrio Principe Real, es una de las joyas verdes de la capital portuguesa, un oasis de tranquilidad y belleza natural en medio del bullicio urbano. Fundado en 1878 como parte de la Escola Politécnica (hoy Facultad de Ciencias de la Universidad de Lisboa), el jardín fue diseñado por dos botánicos alemanes, Julius Friedrich Heinrich von Verlot y Edmond Goeze, con el objetivo de crear un ambiente para el estudio de plantas exóticas y locales.
El Jardim Botânico se extiende sobre una superficie de aproximadamente cuatro hectáreas y alberga una amplia colección de plantas de todo el mundo. Su estructura es un ejemplo clásico de jardín botánico del siglo XIX, con parterres organizados según la clasificación científica de las plantas. El jardín está dividido en diferentes secciones, cada una representando un hábitat natural diferente, lo que permite a los visitantes explorar una variedad de ecosistemas en un solo lugar.Uno de los elementos más distintivos del Jardim Botânico es su colección de palmeras, una de las más ricas y variadas de Europa. Las palmeras, originarias de diferentes regiones tropicales y subtropicales, crean una atmósfera exótica y exuberante, con ejemplares que se elevan majestuosamente hacia el cielo. Entre las especies más destacadas se encuentran la Jubaea chilensis, la Phoenix canariensis y la Washingtonia robusta.El jardín también alberga una serie de invernaderos que protegen las plantas más delicadas y que requieren condiciones climáticas especiales. Los invernaderos, construidos a finales del siglo XIX, son un ejemplo de arquitectura de hierro y vidrio típica de la época y contienen una variedad de plantas tropicales y subtropicales, incluidos helechos, orquídeas y bromelias. Estos espacios ofrecen un microclima ideal para la conservación de especies que de otra manera no podrían sobrevivir al aire libre en el clima mediterráneo de Lisboa. Desde el punto de vista artístico, el jardín es un lugar de gran belleza, con senderos sinuosos, fuentes y esculturas que se integran armoniosamente con el paisaje natural. Los árboles centenarios, los parterres floridos y las plantas exóticas crean un entorno encantador que atrae a fotógrafos, artistas y amantes de la naturaleza. Cada temporada ofrece un espectáculo diferente, con flores que florecen, hojas que cambian de color y plantas que muestran sus características únicas. Un dato interesante es la introducción del Dracaena draco, conocido como el árbol dragón de las Canarias, una de las plantas más icónicas del jardín. Se dice que uno de los ejemplares más antiguos del jardín fue plantado por el célebre botánico portugués Félix Avelar Brotero en el siglo XIX. Este árbol, con su aspecto prehistórico y su tronco masivo, se ha convertido en uno de los símbolos del jardín y una atracción para los visitantes.
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